PROSPECTIVA ACERCA DE LA UNIÓN CIVIL EN EL PERÚ

Prospectiva acerca de la Unión Civil
1.- Esta no es una derrota. Veamos el asunto como un proceso cuyo inexorable destino es su aprobación futura y en las mejores condiciones.
2.- Hemos ganado en todos los sentidos. Se han “visibilizado” a todos los actores sociales relacionados con la discusión. Sus argumentos se transparentaron. En consecuencia, ya sabemos quiénes están enfrentados, cuáles son sus argumentos e intereses y cómo debemos encararlos a partir de hoy.
3.- Las fuerzas conservadoras y ultraconservadoras prefieren la confusión a la homologación. Cuando diferencian “unión civil” de “matrimonio civil”, no hablan desde el derecho sino desde ideologías religiosas. La simbiosis entre matrimonio civil y religioso es poderosísima, pero ya no representa lo existente, menos en un Estado Laico (aunque en lo real no lo seamos todavía).
4.- Estamos en un año electoral. Debemos entender este debate como uno en el que el cálculo político prevalece y prevalece también la defensa de ortodoxias institucionales que se traducen en votos. Quienes defienden la “unión civil” son minoría y además una minoría compleja. Los del otro bando son la mayoría visible aunque dentro de ella se infiltren diversidad de opciones. La elecciones se gana por mayoría en democracias en las que ésta tiene más un valor cuantitativo que cualitativo.
5.- La posición global está a favor de la “unión civil”. Son muchos los países donde ésta se consagró constitucionalmente. Dentro de poco esta será un exigencia de organismos internacionales y estados modernos que presionarán a otras democracias a alinearse, legislar y aceptar. No pasará mucho tiempo para que esto se exprese.
6.- Como resultado de este proceso las organizaciones civiles vinculadas al tema se han fortalecido. Sus representantes se han visibilizado y es ahora cuando deben buscar una presencia política y un activismo proactivo que los coloque en los espacios de decisión.
Lo que queda es una espera activa y estratégica, un activismo agitado y pensado y un proceso en el que nuestra ciudadanía debe ver una oportunidad para educarse en tolerancia, interculturalidad y sobre todo VIDA.

Unión Civil 2 Unión Civil 3 Unión Civil 3
Hugo Aguirre Castañeda.

NARRATIVITWITS: ¿CÓMO ENTENDER LOS TWITTS DE NUESTROS POLÍTICOS?

NARRATIVITWITTS UNA NUEVA DISCIPLINA LOCAL PARA DESENTRAÑAR LA VERDADERA IDEOLOGÍA POLÍTICA DE LOS POLÍTICOS

Alan garcía 3

Hugo Aguirre Castañeda

Un canal de televisión local reporta los intercambios comunicativos entre un expresidente y ministros del actual régimen en el Perú. El reporte destaca la ingeniosa manera de interactuar entre protagonistas de nuestra actualidad tanto noticiosa como política.

Se destaca, desde una trinchera periodística “neutral” e “informativa” cómo “discuten” e intercambian ideas un grupo de actores políticos que, a juzgar por sus discursos, disputan una preminencia simbólica ante una audiencia que desborda los círculos “twitteros” para alcanzar las tribunas mediáticas audiovisuales.

El fenómeno provoca ser examinado y confieso que no tengo la herramienta metodológica para hacerlo. Sin embargo, y como esto es Comunicación Bizarra, me atrevo a crear una línea de análisis dentro de las ciencias del lenguaje que podremos bautizar como “narrativitwitts”: una rama de la narratología que estudia las formas y contenidos narrativos de los twitts. Entonces, someteremos a la narrativitwitts los intercambios simbólicos entre diversos actores políticos que, en el caso del Perú, se entrelazan en una disputa por convertirse en tendencia, imponer una agenda temática de discusión y agarrar visibilidad mediática mediante la estrategia de twittear de cara a una audiencia que expande y transmedializa estos mensajes haciéndolos alcanzar espacios de difusión más amplios que los originales (los hacen trascender el twitt para llegar al sistema mediático local).

Urresti 1

Los twitteros y sus mensajes

El fenómeno es coyuntural y totalmente reciente. Tanto que en este mismo momento los intercambios twitteros se operan desde las cuentas de Alan García, su compañero Mauricio Mulder y los ministros Urresti y Cateriano.

Los cuatro actores políticos mencionados son “picos de oro” demostrados, tanto analógicos como digitales y allí una primera caracterización de sus expresiones y narrativas. Los contenidos de los twitter’s de los personajes mencionados están llenos de referencias a los pasados y pasivos políticos de sus generadores, es con esta información que construyen sus estiletes retóricos.

García acusa de ineficiencia a sus interlocutores twitteros, les espeta formar parte de un gobierno que creció menos que el último de los suyos. Paralelamente, Cateriano y Urresti, apelan a la memoria y al momento histórico que hace indefendibles los argumentos de García: Su primer gobierno, históricamente etiquetado como nefasto por propios y extraños.

Mulder, por su lado, juega un papel de escudero de García tanto como de agresivo resaltador de las carencias y errores de sus contrapartes argumentales.

El “floro” twittero se instala en una especie de margen particular y paralelo al de la política real. Lo que sucede en twitter no es “lo político”, sin embargo, la retórica periodística le otorga ese estatus cuando profesionales como Cornejo de Canal N manifiestan que es esa la expresión clara del estado de la política y de los políticos actuales.

Hay aquí un desplazamiento de sentido nefasto. Una plataforma de circulación de minicontenidos como Twitter no puede ser para nada representativo de “la política”, ni de “lo político”, ni de los “políticos”. Sin embargo, los tiempos y sustancias periodísticos hacen factible estos reduccionismos y esencialismos que comprimen metafóricamente la densidad de los actos y discursos políticos en los rollos, imágenes y actos de personajes que representan este serio asunto en los medios de comunicación.

Se instala entonces un doble juego. Los políticos cazurros y conocedores, saben que deben jugar partidas retóricas en el tablero de ajedrez mediático y proceden en consecuencia. Buscan modular mensajes de acuerdo a las estéticas y capacidades de los medios, se entrenan en ello y actúan en consecuencia. Proponen textos e imágenes impresionistas que validan sus argumentos como espadas que en una arena conflictiva cortan espectacularmente los argumentos contrarios. Al jugar este juego, natural en el contexto periodístico (sea audiovisual o digital), naturalmente también, pervierten y socavan el significado de lo político, de lo democrático y de lo razonable. Es una acción donde las superficies (de las pantallas por ejemplo), inhabilitan la posibilidad de inmersiones en las profundidades (argumentos, explicaciones, sustentos ideológicos, programas políticos).

Los medios saben de las limitaciones y extensiones de sus propias tecnologías. Son plenamente conscientes que sus innovaciones tanto narrativas como ingenieriles se perfilan como potenciadoras de una capacidad de comunicar sin explicar, de informar sin profundizar, de hacer política haciendo espectáculo. Entonces hay un mutuo condicionamiento, el primero va desde la necesidad de comunicar de la dimensión política que se encarna en los actos performativos de los políticos. Estos requieren interpelar a los medios para que éstos a su vez conecten sus mensajes con la ciudadanía.

Un segundo condicionamiento es tecnológico. La dimensión política requiere de la tecnología de la comunicación para alcanzar sus públicos objetivo. Esta dimensión tecnológica tiene también sus bridas tanto de software como de hardware, tiene sus barreras impositivas representadas en los aparatos y su manejos, tanto como en los contenidos y sus gestiones éticas y estéticas.

No podemos olvidar que la dimensión política tiene una complejidad mayor donde intervienen otras dimensiones de lo social como la económica y la cultural siempre fuertemente condicionadas por la política misma, en tanto ésta representa las articulaciones de la voluntad del poder que, en nuestro medio, está localizado y enfocado en sus intereses y sus mapas estratégicos de desplazamiento simbólico.

Pedro Cateriano 1

Mauricio Mulder 1

La gente y los twitters

Es en nuestro país donde debería implementarse una discusión especial acerca de los misterios y devaneos de la opinión pública. ¿Existe realmente?, o ¿es una construcción / entelequia derivada de los estudios de opinión pública, los intereses mediáticos y las agendas corporativas? (totalmente alejadas de aquellos que dice representar la opinión pública). Como no hay investigación rigurosa, suficiente y eficiente acerca de ella poco podemos decir de “la gente” que no sea lo afirmable desde data proveniente de otras instituciones y de otros objetivos de investigación.

Cuando “la gente” lee los twitts de los políticos, ¿somos conscientes del peso real de esos mensajes en esos contingentes poblacionales? ¿Es que esos intercambios simbólicos de nuestros políticos alcanzan a trascender su retórica palomilla para instalarse en el comportamiento electoral de los ciudadanos?

Enfrascarse en “dime y diretes” y vencer o ser derrotado en el intento, ¿tiene alguna significación real en “la política”? ¿Qué significan para la ciudadanía los debates políticos que se emiten desde Twitter?

Las siguientes respuestas solo tiene un respaldo especulativo:

  • Hay infinidad de gente fuera del Twitter, mucha más de la que está dentro. Para esta, algunos ecos twiterros se convierten en referentes cuando trascienden el twitt y llegan a otras plataformas mediáticas. Aun así hay limitaciones a la ilusión de reverberación que pretenden instalar.
  • Los políticos enfrascados en interacciones twitteras arman narrativas compactas que se caracterizan por ser mutireferenciales. Como no pueden contar historias completas apelan a la memoria de sus interlocutores y seguidores para que sean éstos los que completen las referencias y anécdotas a las que apelan. Y es aquí donde se implementa un obstáculo de sentido. Cuando Urresti dice algo sobre el primer gobierno de García ocurren dos cosas en simultáneo: un inmenso grupo de twitteros no tienen idea de a qué se refiere, y otro inmenso grupo pasa de largo por falta de interés. Y viceversa. El mensaje se queda en el núcleo duro.
  • ¿Alguien gana o pierde en estas lides? No hay vencedores porque no hay final de la historia sino fragmentos de anécdotas aquejadas de falta de continuidad. Los fragmentos, además, son rápidamente olvidados. En consecuencia, esto es mensajear en el mar de los mensajes con poquísimas posibilidades de fijar contenidos.
  • Las historias que se cuentan en el Twitter tienen altos niveles de subjetividad. Aun cuando sean “voces autorizadas” quienes las formulen, los enunciados publicados adquieren un valor si están impregnados de un yo poético capaz de cargar de sentido ideológico el mensaje. Tienen éxito los minimensajes con opinión y no los que pretenden erigirse en sentencias o en verdades absolutas.
  • ¿Horizontalidad? Ni hablar. Hay una jerarquía, hay unos protocolos que aunque no siempre se respetan, rigen claramente la supervivencia de las cuentas y la secuencias de aparición y respuestas. El troleo tiene un orden de aparición y desaparición.
  • Lo político no está en el Twitter. Está allí presente la subjetividad comprimida de algunos actores políticos que usan esta plataforma como herramienta expresiva.
  • Ni siquiera el político está allí porque quien aparece es una entidad enunciadora que obedece a una estrategia y que pretende generar u orientar una discusión, se transfigura a través del texto, se presenta para generar intercambio y aparece detrás de una cuenta en la que orquesta su propuesta retórica para buscar reacción.

En los próximos meses atestiguaremos el apogeo del esgrima verbal twittero y probablemente también su consecuente decadencia. La capacidad de producir contenidos breves de factura picante tiene mecha corta determinando quizá que el ring del box político se desplace una vez más hacia otras comarcas más importantes (o estratégicas).

LEER EL CAOS: LOS DISCURSOS REVELADOS

Hugo Aguirre Castañeda

Nada mejor que los discursos para revelar los diversos matices de la verdad. Esta semana hemos tenido demostraciones alucinantes de cómo el “pez por la boca muere” o, mejor dicho, cómo la lengua traiciona a los enunciadores.

Dos líderes ubicados en el partidor de las elecciones presidenciales del 2016 dijeron y contradijeron sus propios argumentos. García elogió lo que luego denostó al igual que PPK. Ambos dejaron fluir su espontaneidad para luego amarrar su entusiasmo con declaraciones políticas en contra de lo inicialmente afirmado. La ley del nuevo régimen laboral juvenil motivó entusiasmos y repulsiones calculadas en ambos líderes políticos. Y no fueron los únicos.

Lo que nos interesa aquí no es la relevancia de las declaraciones, ni siquiera la repercusión real de esa iniciativa legal en los jóvenes objetivo de su articulado, nos interesa cómo se revela, a través del discurso de estos actores políticos, una verdad que los desborda, que se les escapa por la entrelínea de sus intenciones declarativas.

Lo dicen todos los estudiosos del lenguaje y de la psicología humana. La voz es el mecanismo acústico que deja fluir sin freno la verdadera intencionalidad de nuestros pensamientos, no se equivocaba Freud cuando hablaba del “olvido de los nombres propios”, ni cuando afirmaba que lo que se dice no siempre pasa por la censura subjetiva que formatea un acomodo discursivo.

Cuando más en control pensamos que estamos, más poroso se vuelve el discurso y con más fluidez deja que se filtren nuestras verdades o nuestras intenciones. Así, cuando García suelta un twitter casi aplaudiendo la medida, no sólo manifiesta su acuerdo con la ley y sus presupuestos filosóficos, revela el alineamiento de su posición política con quien es su enemigo y opositor. De la misma manera, PPK, en cuestión de horas, expresó su entusiasmo y luego su rechazo a una medida que atacaba el capital electoral que había acunado durante su última campaña presidencial. Sus “pepekausas”, jóvenes universitarios y jóvenes activistas que lo acompañaron en la justa electoral que lo convirtió en “presidenciables” se sorprendieron, asombraron y asustaron. ¿Qué le pasó a nuestro patrocinador? -se preguntaron sus adherentes.

Pues no pasó nada que no fuera previsible, se les “chispoteó” lo que verdaderamente piensan, la verdad de sus discursos se puso por delante por obra y gracias de sus propias palabras. Y ese acto fallido de lenguaje resultó un operativo simbólico fundamental para entender la caligrafía retórica de los políticos contemporáneos nuestros, que tienen cada vez más dificultades para generar pronunciamientos diferenciadores, marcadores ideológicos distintivos, insignias retóricas inéditas que les permitan posicionarse efectivamente en el mercado electoral que representan.

Tanto García como PPK son nada más que muestras de cómo las exigencias de la inmediatez comunicativa juegan malas pasadas a quienes ven oportunidades relevantes de visibilidad en coyunturas políticas que abren sus escenarios al debate  y la lucha por “estar” en los medios sin importar los contenidos.

Estos dislates discursivos tienen un valor extraordinario en tanto muestran intenciones verdaderas de sus portavoces, al escaparse del enrejado inconsciente permiten, aunque sea por segundos mínimos y tiempos controlados, el acceso a las sentinas del pensamiento real de sus autores.  Lamentablemente, estas ocurrencias accidentales no siempre se fijan en los imaginarios colectivos ni se afianzan e el pensamiento electoral de la ciudadanía como para garantizar que ella se resista a marcar su voto por estos agentes políticos.

A la sensatez democrática debería bastarle con lo pronunciado por estos políticos para retirarles la confianza y negarles el voto ciudadano, pero eso no pasará. La estrategia y el marketing políticos se encargarán de borrar los dislates y fijar las correcciones y a eso ayudarán los mecanismos redundantes de la publicidad, la convicción de los opinólogos y los discursos corregidos de los protagonistas de los dislates que jamás reconocerán haber dicho lo que dijeron.

El escenario ideal para estos pronunciamientos fallidos es el caos discursivo propiciado por la demanda cotidiana de contenidos al que están sometidos los medios y los políticos -entre oros actores sociales. Curiosamente, son víctimas también de este orden perverso los jugadores de fútbol, las vedetes,  los concursantes de “realities” que deben declarar porque son parte del metadiscurso periodístico que articula la verdad  transmedia  de estos productos mediáticos actuales.

La vaina está en que todos estos rollos pasan por las mismas plataformas comunicativas, generando un efecto de uniformización y emparejamientos, es decir, no hay jerarquías de importancia. Es decir, García compite con Mario Hart, PPK con Gisella y Nadine con Magaly. Puag!!!!

A todo esto ¿qué pasa con las audiencias?  Intuyo que sus visiones y conclusiones son más sabias de lo que creemos los “intelectuales”. Estoy seguro que se divierten como chanchos cuando escuchan declarar al Dr. Barriga y a la Gringa Inga sobre el trabajo juvenil. Estoy seguro que no necesitan descubrir la verdadera agenda de estos políticos porque pueden vivir sin ellos y sus declaraciones.

21 de diciembre del 2014.

Sexualidades y sensualidades mediáticas impresas: Una reflexión en torno al cuerpo ajeno desde las estéticas y narrativas de la prensa popular limeña.

Por Hugo Aguirre Castañeda

El Chino de cache

Pretendo mirar y estudiar tres publicaciones pornográficas (De frente al matadero, El nuevo chuchulún y El Faenón) y tres ejemplares de prensa popular (El Popular, El Chino, El Trome).

Me interesa hacerlo porque encuentro que son parte de la prensa que dura menos tiempo en los escaparates de los kioskos y porque contiene temas y discursos que vinculan sexo y política, perversión y corrupción, éticas y estéticas además de propuestas de textualización popular.

Mi interés por estas publicaciones se dirige también a preguntar e intentan responder acerca de las vinculaciones, fronteras e interacciones entre lo sensual y lo pornográfico en el marco de lo popular.

Quiero adelantar mis disculpas por entrar como le entro al tema. Entiendo que hay sensibilidades que pueden percibir esto como ofensivo e irresponsable. No albergo ningún deseo de herir ni de ser escuchado por esas personas. Tampoco soy un médium machista que discursea a nombre de la falósfera. Soy Hugo, vuestro profesor de Teorías al que le encanta el mundo de las plumas y lentejuelas con todo respeto claro está.

Chuculún 1

Rollo operativo, analítico y discursivo (digamos que Marco y Espejo Teórico)

 

Mi objeto de estudio (y de deseo) está compuesto por una muestra arbitraria, conchuda y quizá ociosa de prensa popular.

Esta se caracteriza por su formato portátil y desplegable en una combi llena, por sus bajos costos de entre 50 céntimos y un sol, por sus líneas editoriales e informativas algo excéntricas (fuera de la agenda mediática clásica que va de lo político a lo local y de lo farandulero a lo deportivo) y sobre todo por sus discursos y temáticas que invocan el habla popular, sus vivencias cotidianas y sus ficciones entrañables, en este caso sensuales y sexuales. Con esto me refiero al “periodismo pornográfico popular” contenidos en las páginas de tres de los diarios de mi muestrita y también al tratamiento erótico de las noticias de los otros tres diarios observados.

¿Desde dónde entro a este cuerpo textual?

  • Me interesa invocar las idea de “pulsión escópica” y “régimen escópico” vigentes en la sociedad de la comunicación actual. Esto alude a la conocida historia de Narciso rescatada por Freud y que resumo vulgarmente –para estar a tono- como el deseo de mirar que se dirige en primer lugar al cuerpo propio. Mirar y ser mirado, ojear y ser ojeado son dos facetas y giros del mismo deseo y también dos estrategias a través de las cuales materializamos nuestro narcisismo. Esta prensa nos acerca a los cuerpos y sus desnudeces sin necesidad de pasar por una relación pues ésta se da antes, en el caso de la prensa popular, pues las modelos y los modelos exhibidos son nuestros familiares y cotidianos personajes de la farándula. Los cuerpos dóciles. P. Croci & A. Vitale (compiladoras) y el texto es de Germán L. García, “Cuerpo, mirada y muerte”.
  • El régimen escópico se relaciona con las cosas que nos acotumbramos a ver y que representan la realidad que socialmente hemos construido. Así, se considera creíble la coincidencia entre lo que se ve, se oye y se lee y lo que la época considera normal que se vea. Por eso no es tan inexplicable el raiting de los realities de competencia… ¿se dan cuenta?
  • La idea de “régimen escópico” de Christian Metz, quiero asociarla a la de “iconósfera” de Roman Gubern y así orientar mi análisis de las imágenes mediáticas y su relación con esta suerte de ecosistema de representaciones que envuelve a los sujetos contemporáneos en una ciudad como la nuestra. Hay una correspondencia entre los textos y las imágenes mediáticas impresas y nuestra pulsión voyerista. Estos medios facilitan una relación informativa, narrativa y dramática con una realidad de la que queremos a la vez tener conocimiento y escapar. Estos medios exponen una agenda mediática cargada de contenidos que discuten con la agenda formal de los medios impresos serios (por usar un elemento diferenciador aunque no clasificador). Una auténtica disfunción narcotizante aunque placentera y diferenciadora. Ver para vivir, ver para sobrevivir, ver para gozar ¿qué prefieren?
  • Es obvio que estamos en un régimen de visibilidad que está articulada a los mandatos de las factorías del sentido que son en parte los medios de comunicación. Estos producen textos de la cultura e imágenes que muestra particularidades especiales. Dice Paul Virilio que las imágenes son consanguíneas. Que no existen imágenes liberadas o autónomas y que todas son de alguna manera familiares o han sido genealógicamente concebidas desde las mismas matrices imaginarias y culturales. Así podemos permitirnos decir que tanto las imágenes sensuales y pornográficas de nuestra prensa popular están unidas e imbricadas por sus orígenes comunes y sus espacios de enunciación diferentes. En resumen, las calatas y calatos, las poses y sus historias, sus sensualidades y sexualidades son parte de la misma continuidad histórica y de la misma trayectoria estética. Goya y mostrar el culo de la contracarátula de El Nuevo Chuculún.
  • Estos periódicos dan cuenta en nuestro medio de un nuevo régimen de visibilidad. ¿Qué nos permiten ver? Cuerpos, cuerpos familiares y cuerpos ajenos con los que nos identificamos. Este régimen asocia y desplaza espacios simbólicos en tensión. Por ejemplo, Las imágenes pornográficas del crimen y la delincuencia son reemplazadas por las de la sensualidad farandulera y la sexualidad chonguera que va De frente al matadero.
  • La pornografía que se resume y destila en la política y la corrupción perversa, es sustituida por intertextualidades relajadas. La narrativa de estos diarios y semanarios interpelan la visibilidad televisiva espectacular para hacerla discurso de periodismo impreso. A cambio de las escenas pornográficas del congreso y sus debates, en vez del discurso de la inseguridad ciudadana, estos medios ofrecen el drama intersubjetivo de Melissa Losa y el agraciado Guti poniendo sus entretelones en el universo simbólico de lo público.

–          Por último y como parte de la misma curiosidad teórica operativa, vale la pena preguntarse ¿por qué en este régimen escópico y de visibilidades priorizadas es el CULO un protagonista tan hegemónico? ¿Por qué el CULO está resaltado en las contracarátulas de estos diarios y semanarios y presente con la misma intensidad en la visibilidad masiva de programas de competencia de la pantalla y las antenas calientes de nuestra televisión de señal abierta? Claro, inmediatamente surge la tentación de decir que es un asunto cultural. En Obscenidad y pornografía de Marco Aurelio Denegri encontré un asunto cojonudo del que me apropio sin vergüenza alguna. En el capítulo VII, páginas 103 en adelante, el estudioso y erudito habla de EL CULO DE DIOS y con ese título se suelta una reflexión que por qué el CULO ha sido y es tan importante en la decimonónica cultura occidental. Cuenta que Miguel Angel representó a Dios con el culo desnudo en uno de los frescos de la Capilla Sixtina. Un acto que se tiene por apotropaico (del griego alejar o ahuyentar). El CULO aleja el mal. En el siglo XVIII se tenía por costumbre simbólica mostrar y palmear el CULO cuando se aparecía el diablo para alejarlo… curiosamente hoy mostrar el CULO acerca y posiblemente evita, como dice el mismo Denegri, que a uno lo ojeen. En un sentido inverso y como estamos en una sociedad de inhibiciones y prohibiciones, alejar acerca. Mirar un CULO sea de hombre o de mujer termina liberándonos del mal amén.

Diarios Chicha 1

QUIZÁS EL ANÁLISIS

De los tres ejemplares de prensa popular, dos tienen fotografías de modelos dando la espalda, o sea, mostrando el culo. Dos comparten el espacio con crucigramas y uno con la famosa columna PicoTV, estamos hablando de El Trome. Curiosamente, en El Popular, coexiste con el crucigrama la columna Mucha Calle.

La primera plana de El Popular habla de Guty, Melissa y Milett, del asesinato del vecino de Greysi, de los tres moretones de Edita, y de un probable desajolo de diez mil informales de Gamarra. En El Trome se reseña el mismo crimen del supuesto vecino de Greysi que se llama Luiyi con y griega, le dan espacio a López Meneses quien afirma que Urresti es un Frankenstein y a eso se suman llamadas sobre Millet que le manda un mensaje a Christian Meyer y un listón que afirma que La Jefa y Bobby – el ex acalde chiclayano- esconden millones.

Finalmente la primera plana de El Chino, extrañamente sanitaria y policial, habla de la Chia y a fresa como medicinas de Dios, de los sicarios que mataron al vecino de Greysi, de un ahorcamiento en una sede policial y otras cosillas por el estilo.

En el otro bando el semanario de a luca DE FRENTE AL MATADERO tiene titulares que revelan transparentemente su línea editorial… Sexo al Paso / Una mujer carretona lo hace con quien sea y donde sea es el titular que abre la edición. Y sigue: Relación completa de lugares donde puedes encontrar a estas chicas traviesas.

El Nuevo Chuculún que ya va por el número 506, destacada un titular educativo 6 formas de lamerle todito a tu flaca cuya subida es Aprende a usar tu lengua en el sexo. Sigue: Costilla es más juguetona que trampa de Edwin (otra alusión a los televisivo). Acompaña a este titular otro de sesgo necrofílico: Zambo tuvo sexo con cien muertas… y le sigue en el miso recuadro Conoce el punto CUV de tu jerma.

El otro ejemplar es el de El Faenón, clara alusión a la corrupción con vacilón que convirtió a personajes humorísticos a dos ratas de alcantarilla (sic Almodóvar) como Rómulo León y su amigo el abogado tío. Titulares: Pura finta: Novio chimbombo de Greysi Ulloa sería chimbombo, Alerta por llegada del Ebola (con una caricatura de Federico Salazar), Chancan a Darwin por lanzar trago a pizzero, Shirley Borrica abandona presentación porque no le pagan.

ESTO ES MÁS QUE DEMASIADO

–              Llama la atención como estos medios logran ser intertextuales y transmediales. Es como si hubieran leído a Carlos Escolari y parafraseado a Umberto Eco para proveerse de unos referentes académicos para hacer su megocio . Desde siempre, su apuesta textual vincula la agenda mediática audiovisual con la impresa (es decir los portales mediáticos del espectáculo con las prioridades informativas de los programas de espectáculos de farándula local). Son los grandes seguidores de las fórmulas de Magaly, Laura Bosso y Gisella Valcárcel.

–              Es notable también, en el caso de los diarios populares, la instalación de una convivencia simbólica entre lo delictivo, lo informal, lo criminal con lo sexual y espectacular. ¿Qué hace que convivan las imágenes de Millet y la de Urresti una al lado de la otra? Se prohija una transferencia de sentido que iguala, empareja y uniformiza contenidos que en la realidad están distanciados y naturalmente equidistantes.

–              En los medios impresos pornográficos hay una prevalencia del humor, de la obscenidad, de lo pornográfico. El tratamiento periodístico, que lo hay y en ocasiones muy elaborado, logra una simbiosis narrativa entre textos e imágenes originada en la matriz productiva de estos medios impresos. Ellos parten de imágenes pornográficas a las que crean textos y componen en la página de la publicación creando la ilusión informativa y amalgamando una propuesta textual creativa. No me acusen de rebuscado, lean la publicación.

–              Si la leen se darán cuenta que hay literalidad por todos lados, como en la pornografía, pero hay también creatividad y una forma de literatura popular que aunque no es nueva se presenta como renovada.

–              Nada es nuevo en etas publicaciones. Los insumos perteneces a otras revistas. La piratería es su marca de fábrica. Lo nuevo son los textos (que invito a leer solo por curiosidad antropológica y discursiva). Reproduzco algunos titulares: No sé qué pasa con mi cachiporra que no levanta cabeza / Aunque solté mi aretito, desgraciado me dejó con los crespos hechos / Me encanta tocar la trompeta a cada hora / Jefecito quiere meter diente a mi queque….

–              Se dan cuenta que el yo poético es femenino, que la narrativa es casi hagiográfica (que narra la vida de los santos y que OJO yo saco como referencia de los textos de Mijail Bajtín). Se dan cuenta que esta literalidad es elusiva porque en ningún caso se nombra lo que se alude con la nominación formalmente consagrada.

–              Todo esto pone en evidencia una textualidad machista que pone en voz femenina la narración y que seduce porque es ficción.

–              Ya sabemos todos lo que nos hace la ficción. Nos conecta metafóricamente con la realidad, la re-construye y la representa y pone en escena nuestros deseos materializándolos narrativamente.

–              Esta materialización, en los medios no pornográficos se da encarnado en los personajes públicos. Millet, Vania, Melissa, Guti, los peloteros son cuerpos y objetos del deseo colectivo y parte de un imaginario colectivo que trae cola y culo.

El Chino Charapa Tetona

Las especulaciones subjetivas: ¿Cómo es la nuez?

Cuando estaba chico soñaba, como la totalidad de mi salón en el colegio, que encontraba una tía carnuda entrada en años y que me violaba en los pasillos de la 71, el bussing que me trasladaba desde el Guadalupe a Salamanca, recorrido que seguramente humedecía mi imaginación y lubricaba esos años de onanismo desenfrenado e imaginación desbocada.

Soy hijo de muchas formas de represión y más formas de liberación. Era un adolescente cuando me estafaron por primera vez vendiéndome una sacha porno en una esquina de la avenida Abancay, justo atrás de lo que en esa época era el ministerio de educación. Los estafadores empaquetaban en bolsas de plástico cerradas ejemplares de ESTRELLAS una revista mexicana de vedettes donde el biotipo chatón, piernón y culón de Lyn May, La Tongolele y otras se lucía desembozadas y descarnadamente. ¿Descarnadamente? Encarnadamente quizá sea un mejor adjetivo.

Era la época en la que el acceso a la pornografía era complejo. Complejo, no prohibido, no vedado, la gran literalidad que expone hoy. Así como el HD hizo de la realidad algo más real, las nuevas tecnologías han creado una pornósfera absolutamente naturalizada, legítima y accesible, validando sus estéticas a través de un consumo desenfrenado.. quizá el consumo de contenidos más recurrente en la web y en las redes sociales.

¿Pero qué es lo pornográfico, es y sigue siendo lo de siempre, o es que ahora lo pornográfico es más pornográfico que antes…?

Avanzo agarrando la idea de Baudrillard, lo pornográfico es lo literal. Y creo que su aproximación es feliz porque es la literalidad lo que hace de lo pornográfico una evidencia de lo prohibido. ¿Prohibido? Jamás en la historia de la pornografía su elenco ha sido tan visible y fácil de acceder. El parnaso de las estrellas porno no es el de Hollywood, pero se le parece. Algunos itemes al respecto:

  • Divas y divos del porno ganan lo que nosotros no aspiramos a ganar en toda nuestra vida y con el verdadero y bíblico sudor de sus frentes y demás pellejos. Sus citas no van a pie de página sino a pie de vagina.
  • Divas y divos del porno deben cultivar sus bellezas y extremidades cuidándolos de los deterioros y perversiones de su actividad pues es con ellos con los que se ganan el pan cotidiano. Por eso la actividad se ha profesionalizado. Vean ustedes no más las páginas de reclutamiento de actores, se requieren más documentos sanitarios que para ser un Ministro de Salud Pública. Son actores porno que ignoran lo pornográfico. Sin nativos de la pornósfera.
  • Las tecnologías audiovisuales puestas el servicio de la pornografía abarataron los costos de producción y mejoraron sus estéticas. Aunque, claro, no lo suficiente como para hablar de una estética mínimamente competitiva con lo comercial. Me refiero a que la creatividad pornográfica no ha podido escapar de la literalidad. ¿Quizá sea esa su virtud en este tiempo sin tiempo en que los jóvenes ya no cortejan sino agarran de frente?

–          Una de las cosas más interesantes son las taxonomías de la pornografía. Las webs más importantes organizan su oferta a partir de los sujetos, como casi no hay narrativa, la calificación evidencia una preferencia por los que hacen los humanos y no lo que ellos mismo cuentan en estos productos comunicacionales. Midget, BBW, Interracial (tuve la tentación de decir intercultural), SheMale, BBW, Bondage… cada vez que se abre una de esas páginas se aparece una nueva categoría.

En este asunto de la narrativa porno reside parte de su esencia y también parte de su potencia. No cuentan nada o lo que hacen es contar lo obvio. La estética de la pornografía es la de la inmediatez, la de la escasez de cortejo, la de la directa discrecionalidad. Uno sabe a qué va y los que actúan también, entonces no se pasa por la sozobra del diálogo porque eso obligaría a contener historia y más bien se pasa a la acción directa que permite eludir la anécdota.

Su estructura narrativa es una plantilla en la que varían los sujetos más no los personajes. Es entonces un nivel creativo de literalidad donde los que triunfan son los sujetos por encima de las historias. Sin embargo sigue jodiendo la clasificación porque muchas de ellas están vinculada a los atributos, tamaños, curvaturas, redondeces, profundidades.

Sensualidad Sexualidad

La sexualidad nos es inherente, es la parte biológica de nuestra arrechura o falta de ella. Tiene que ver con la sagrada conjunción entre neuronas y hormonas. Es humana y por lo tanto carece de género precisamente porque se ejerce en la confluencia, en la convergencia, en la recurrencia. La sexualidad es animal, orgánica y reproductiva cuando no tiene la brida cultural y cuando carece de la amarra religiosa y dogmática.

En cambio la sensualidad es cultural, tiene que ver con las instituciones que merodean lo biológico para controlarlo o para posicionarlo. Lo sensual entonces es actitud tanto como postura.

La sensualidad es una poética de la vida que se encarna en el ser para el otro. En la sensualidad prima la alteridad, es decir, no soy sensual para mí sino para el que sopesa, disfruta e interactúa con mi sensualidad y con su sensualidad. Hay también algo de inmanencia en la sensualidad en la medida en que –espontánea o construida- se caligrafía para la relación aunque no se piense en la relación.

La sensualidad es un lenguaje cuya gramática no tiene estructura, ni narrativa, pero se conforma y se cuenta. Paradójicamente, la sensualidad es, objetivamente, la materialización de la subjetividad. No se puede ser sensual como alguien sino como uno mismo. No se puede ser sensual replicando la moda o la sensualidad ajena, porque es propia. Es la poética de nosotros mismos.

¿Existe una conexión entre sensualidad, sexualidad y pornografía?

Hay conexión, no hay continuidades. Hay vinculaciones pero no relaciones. Lo pornográfico no tiene por qué ser sensual y puede darse el lujo de evitar lo sexual. Me sirve como ejemplo las imágenes solitarias de masturbaciones solitarias que más que imágenes parecen espejos. Sigue sirviendo como ejemplo las orgías cuyos planos generales y panorámicos renuncian al detalle y al final parecen cuadros de un sufrimiento grupal antes que de un goce de colleras.

Al parecer, la sensualidad es un atributo que puede prescindir de la desnudes, que puede estar exsenta de acción, que puede ser solamente una pose. La sensualidad es una narrativa contenida que se enuncia completa cuando se comunica, cuando se convierte en incitación y ésta puede ocurrir frente al espejo o frente a otros sujetos.

La sensualidad es también un asunto de refinamiento, una interpelación a la sensibilidad que, además, debe ser albergada como sensibilidad por quien porta y quien recibe la sugerencia sensual. Como su vinculación etimológica tiene que ver con los sentidos, la sensualidad es multidimensional (cada sentido cumple su función en la intensidad de lo sensual). Pero claro, los comunicadores confiamos íntimamente en lo audiovisual, asuntos que empobrecen lo sensual pues su plenitud viene por el lado del olor, del sabor, de la sugerencia táctil .

Por eso la pornografía siempre pierde con relación a lo real… entre otras cosas porque su puesta en escena tiene demasiada verdad y un exceso de verosimilitud. Además tiene un problema que es su composición. La presencia de la cámara disfuerza la escena, distrae a los contendientes y toda la parafernalia fílmica o fotográfica interfiere a la vez que señaliza la ficción

¿Existe ficción en la pornografía? En primer lugar no lo existe en la sensualidad ni en la sexualidad, pero en la pornografía sí. Es curioso, pero para que exista pornografía tiene que haber, como hemos dicho, literalidad. Tiene que existir la referencia física dispuesta frente a la cámara aunque ahora en 3D + HD tenemos pornografía sin ombligo en la que monstruosidades de miembros extremos realizan sus proezas ayudados por un mouse y en tracción digital.

Pero seguimos con la idea de la ficción pornográfica y su existencia. Intuyo que esa ficción está fuera de la narrativa, esta en la realidad e inexistencia de la seducción y en la forma cómo se llega a la cópula porque se llega a ella por efecto del guión, por la necesidad de acelerar el proceso de cortejo, por ayudar a avanzar en la dinámica del coito.

En la vida real llegar al punto G tiene varias letras antes en el alfabeto. Está la Ansiedad, está la Búsqueda, está la Cognición, también está el Diálogo acompañado de la Empatía a la que sobreviene la Fruición intensamente coronada por la Genitalidad del Punto G y sus alrededor.

Cada una de estas palabras nos siguiere un recorrido, un espacio creado, un ambiente, un proceso que no está presente en la realidad pornográfica en la que todo es “directo al grano”. Lo porno no merodea, no paladea, no se involucra, no seduce. Todo eso se da por descontado y es por eso mismo que la narrativa pornográfica nace empobrecida.

Estamos hablando en realidad de una distancia no sé si abismal pero si abismada, que separa los erótico y sensual de lo pornográfico. Esto último es presa de la velocidad, de la aceleración. Lo que en la vida se plantea en términos de relación y medio y largo aliento, en lo pornográfico se acelera y comprime para poder llegar, digo alcanzar, a registrar un acto que tiene principio y fin ha decidido prescindir de los preámbulos.